Rudyard Kipling

Kipling

Rudyard Kipling, escritor y poeta oficial del imperio británico

Fue uno de los literatos y reporteros que defendieron el colonialismo británico victoriano entre los siglos XIX y XX. Cultivó todos los géneros, decantándose por las aventuras con un tono periodístico y trepidante. Sus obras cuentan con versiones cinematográficas de gran calidad.

El célebre autor y Premio Nobel inglés mantuvo a ultranza su tesis sobre la hegemonía que el imperio británico debía ejercer sobre el resto del mundo. Sin embargo, este pensamiento no debe confundirnos, dado que amó profundamente la convivencia y mestizaje de los pueblos.

Nacido en Bombay (La India) el 30 de diciembre de 1865, Joseph Rudyard Kipling no sólo quedó marcado por una acomodada familia, sino también por el país que le acogió. Su niñez fue adornada por exquisitas historias populares.

Contados por institutrices nativas, los relatos infundieron en el pequeño un amor inusitado por esa India ancestral y exótica bajo dominio victoriano.

Con 6 años de edad fue enviado a Inglaterra a fin de recibir una magnífica educación. Empero, la convivencia junto a una severa y anciana tía, así como los rígidos protocolos establecidos en los rancios colegios ingleses, afectaron negativamente su ánimo, y esas sensaciones amargas quedaron plasmadas años más tarde en los textos de sus obras.

En 1882, tras una intensa formación académica, regresó a su país de origen convertido en periodista, oficio que ejercerá con brillantez desde entonces. En la redacción del periódico Civil and Military Gazette compondrá sus primeras novelas cortas sembradas todas ellas de rico anecdotario con guiños a una sociedad estructurada en torno al imperio británico. Además fue pionero del análisis sociológico y sus dotes periodísticas le hacen observar la miscelánea cultural que lo rodea.

En este periodo inicial publicó Cantinelas departamentales, Cuentos de las colinas, y seis volúmenes donde expuso pequeñas historias relacionadas con la convivencia  entre la población autóctona y los ingleses ocupantes. Kipling popularizó al soldado británico. Nadie como él supo transmitir las sensaciones, las emociones y el honor de aquellas tropas coloniales en los campos de batalla donde se gestaban sus hazañas. El conocimiento que tenía del argot militar se plasmó en buena parte de su obra.

Viajero impenitente, saltó a Norteamérica para fundar en compañía de su esposa, Caroline Balestier, una familia que dio como fruto dos hijos que, por desgracia, no sobrevivieron al autor. Además de la crónica periodística, hizo incursión en diversos géneros literarios: novela, cuento y poesía, aunque, sin duda, fue su acercamiento a los jóvenes lo que le impulsó como gran escritor universal. En 1894 apareció la primera entrega de El libro de las tierras vírgenes. La siguiente lo hizo un año más tarde. En el mundialmente conocido como El libro de la selva, predominaba la cara simpática de Mowgli, un niño salvaje que encarnó el espíritu mezclado de dos culturas antagonistas.

Kipling desarrolló todo su ingenio en un apogeo narrativo cubierto por el espíritu de una India que no le negaba ningún secreto. La publicación fue aclamada por la crítica y el público. Desde entonces, la notoriedad de este creador sería sólo equiparable a su rotunda fama. Sobre él se dijo que era “el poeta oficial del imperio británico”. Y es que el escritor era un imperialista convencido que soñaba con una pax británica emanada desde la metrópoli londinense para bienestar de todos los pueblos bajo el influjo de la civilizada Inglaterra. Su laboratorio ideológico fue Sudáfrica, territorio gobernado por grandes terratenientes europeos que llevaban a la práctica el imperialismo con gran éxito. Visitó con frecuencia este enclave y allí fue donde ratificó sus postulados sobre un mundo feliz dirigido por lúcidas mentes anglosajonas.

En 1907 recibió la distinción de ser el primer inglés al que se le concedió el Premio Nobel de Literatura. Ya por entonces vivía en Londres colmado de honores y reconocimientos. Si bien tras la Primera Guerra Mundial su figura literaria y posicionamiento político sufrieron algunos reveses que, en todo caso, no consiguieron menoscabar su dilatada trayectoria profesional. Obras como el propio El libro de la selva, Capitanes intrépidos o Kim de la India fueron traducidas a varios idiomas convirtiéndose en parte de la literatura universal.

Falleció con 70 años de edad el 18 de enero de 1936 cuando estaba ultimando un libro de memorias circunscrito a sus primeros años de triste existencia. El trabajo se publicó en 1937 bajo el título Algo de mí mismo. Kipling murió con el pesar de no ver reconocida su obra poética; en este sentido, el intento postrero de T. S. Eliot por rehabilitarle resultó infructuoso. No obstante, nadie cuestiona su valía como inmenso contador de historias, alguien que, a caballo entre dos siglos, supo transmitir emoción, entusiasmo y, lo más importante, cordura para entender que la convivencia intercultural sería fundamental para un armonioso desarrollo del mundo.

Published in: on enero 23, 2016 at 8:36 pm  Dejar un comentario  
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